jueves, septiembre 20, 2007

Yo también soy judía...

Este agosto hemos paseado bajo la luna de Budapest a orillas del Danubio y por las calles empedradas de Praga. Hemos bebido su exquisita cerveza, saboreado goulash, codillo y salchichas. Nos hemos sumergido en sus maravillosos Spas de aguas medicinales y hemos probado el strudel de cerezas acompañado de café vienés.

Pero lo más sorprendente del viaje ha sido descubrir en directo y no en película lo que supuso ser judío no hace tantos años. Levantar la vista y ver impactos de balas en los edificios tan bellos de art nouveau en la calle Andrassy, hoy patrimonio de la Humanidad.

La Historia se arroja sobre uno con un tremendo peso sobre los hombros al tropezarse de bruces con el monumento de los zapatos en Budapest, en el mismo lugar donde eran arrojados los cadáveres de los judíos al Danubio.
El barrio judío de Praga es tan bello como doloroso. Por un lado, la belleza de sus calles hechas a semejanza de las de París. Sus tiendas de alta costura y sus edificios románticos y modernistas. Y por otro lado su cementerio judío y sus sinagogas. La sinagoga Pinkas me supuso una fuerte impresión. Todas sus paredes están escritas con los nombres de los judíos checos que murieron en la segunda guerra mundial.
Nada más llegar de nuestro viaje en El Semanal de El País encontré un artículo de Rosa Montero...

"Enseñanzas terribles

Rosa Montero

La filósofa alemana Hannah Arendt, autora de Los orígenes del totalitarismo, era una mujer lúcida y honesta que jamás domesticó su pensamiento con dogmas ni lo acomodó a las conveniencias. Nunca dejó de pensar por sí misma, con todos los aciertos y los errores que ese esfuerzo de reflexión conlleva. Ahora ha salido en Destino una espléndida biografía suya hecha por Laure Adler, y leyéndola me he enterado de algo pasmoso: que en los primeros años después de la II Guerra Mundial, cuando salieron a la luz todos los horrores del nazismo, las víctimas del Holocausto fueron más o menos ignoradas e incluso despreciadas por un buen número de judíos, tanto aquellos que estaban intentando formar el Estado de Israel como bastantes intelectuales repartidos por el mundo, entre ellos la propia Hannah Arendt, que había conseguido escapar de la matanza y vivía en Estados Unidos.
Hoy creemos que lo sabemos todo sobre el Genocidio. Se han hecho numerosas películas, se han publicado infinidad de libros. Más de una vez he escuchado a alguien decir que estaba harto de que los judíos "hablaran todo el rato" del Holocausto. Una apreciación que yo no comparto, porque creo que hay que tener siempre muy presentes las atrocidades que cometemos para no olvidar jamás de lo que somos capaces. Claro que hay que hablar del exterminio nazi, y de la carnicería monumental perpetrada por los jemeres rojos; del infierno del estalinismo o de las bombas de Hiroshima y Nagasaki (¿por qué nadie recuerda que causaron 220.000 muertos?).
Algo muy distinto es la utilización del daño sufrido como excusa para justificar cualquier tropelía, como sucede con los halcones israelíes y el terrible drama palestino. Pero ese mal uso político y moral, denunciado ya por Arendt hace décadas, no tiene nada que ver con el sólido horror del Genocidio. Además, se diría que la solución final nazi es una monstruosidad especialmente perversa por la fría lógica que utilizó. Hay un hermoso libro del israelí Amos Oz, Historias de amor y oscuridad (Siruela), que cuenta que, al principio, muchos judíos alemanes no veían a Hitler con malos ojos. Sí, era antisemita, pero traía el orden a una Alemania caótica, y a lo que más miedo tenían los judíos, lo que la historia les había enseñado a temer, eran los desórdenes sociales y las masas de alborotados linchadores. De modo que el Tercer Reich demostró que un sistema metódico y ordenado podía ser aún más atroz que el más completo caos. Y que no sólo el sueño de la Razón produce monstruos, sino también la Razón misma, o algo disfrazado de Razón y que carece de compasión. Una enseñanza que no debemos olvidar.
Pero decía que, aunque hoy creemos saberlo todo del Genocidio, lo cierto es que en los primeros tiempos las pobres víctimas inquietaban e irritaban, por su carga de dolor, a mucha gente. Desde luego a muchísimos gentiles, que no sabían qué hacer con los supervivientes (los volvieron a internar durante años en tristes campos de refugiados). Pero también a muchos judíos. Como cuenta Laure Adler, un miembro del Jewish Committe escribió en una carta a un colega: "Los que han sobrevivido no son los más aptos, sino mayoritariamente los judíos más bajos, que mediante la astucia o los instintos animales pudieron escapar". Y el poeta sionista Hair Nahman dijo lo siguiente: "Huyeron como ratones, se escondieron como chinches y murieron como perros allá donde los encontraban. Eso fue en Europa. Aquí, en Palestina, esto no hubiera ocurrido (...). Aquí, la tierra de Israel produce un hombre nuevo".
Hannah Arendt fue menos brutal, pero también pensó, como muchos otros, que las víctimas se dejaron matar como reses. Que su pasividad fue inexplicable. Como si seis millones de muertos pudieran ser el resultado de una pequeña debilidad de carácter. De un modo u otro, parte de la comunidad judía internacional que no vivió el Holocausto tendió en los primeros momentos a culpabilizar a los que lo sufrieron, y tuvo que pasar algún tiempo hasta que se empezó a escuchar de verdad a las víctimas.
Probablemente, el Holocausto fue una atrocidad demasiado grande, un infierno que no cabía en la cabeza y que tardó en poder ser asumido. Culpabilizar a las víctimas es una manera de negar el horror y de evitar el pánico que el horror produce. Es un recurso ampliamente usado: hemos visto culpabilizar a mujeres maltratadas o violadas, o a personas asesinadas por ETA... He aquí otra enseñanza terrible: los humanos somos bastante miserables y, por lo general, las víctimas molestan."

15 comentarios:

Arthur dijo...

Bueno Camille, yo no sé qué decir, sólo que después de saber eso, recuerdo la segunda guerra, a Hitler y los judíos asesinados por él. Lo tenía completamente en el olvido.

No sabía que eras judía.

Saludotes, abrazotes y besotes

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

P.S. Molto grazzie por linkearme.

Gusthav dijo...

Uy que horribles son las guerras, y esa Hannah de verdad que hace dudar a uno de lo que ya sabía (ó por lo menos a mí), pero la cuestión es que eso ya fue. Claro que recordamos eso y que no está mal hablar de eso a veces. Pero yo digo que mejor hay que dejar ese asunto.

Saludos, abrazos y besos

Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav

P.S. Molto grazzie por linkearme a mí también

manuel allue dijo...

Muy bien tu reflexión. Impresionante (muy bueno) el artículo de Rosa Montero. A ver si aprendemos un poco.

Elena. dijo...

Recomiendo el indispensable libro "Si esto es un hombre" de Primo Levi a todos los interesados en este tema. (También se hizo una película protagonizada por John Turturro, pero no la he visto.)

joxín dijo...

"...por lo general las victimas molestan."

Cierto, nuestra conciencia es una imborrable mancha que nos avergüenza y necesitamos negar que la tengamos.
Nunca nadie mira al que tiene que dejar en su camino.

El espía de Mhaler dijo...

Hablando de judíos. ¿Cómo fue el concierto de la Sinfónica de Bilbao con la, creo recordar, la Novena de Mahler? Era en septiembre, ¿no?

El espía de Mahler

PS, Gracias por el interés por mi ausencia.Una obras interminables en mi casa y un nuevo proyecto musical me han dejado sin tiempo ni espacio. Pero volveré, aunque aún me quedan unos cuantos compases de espera...

Saludos

Pedro (Glup). dijo...

Los barrios judíos europeos impresionan.
Un diciembre me perdí en el de Roma , al atardecer, con una leve lluvia, acababa de ver “Amen”. Fue una experiencia impactante.
Y lo de las víctimas. Muy cierto. Sería un tema a tratar más ampliamente.
Un beso, viajera.

Camille dijo...

Arthur, Gusthav: Sois más tiernos que un Donut !!!. Muchos abrazotes, muchos.

Manuel, sí, es muy bueno el artículo. A mi no siempre me gusta esta mujer, a veces es demasiado visceral.

Elena, gracias por la recomendación. Creo que fue en tu blog donde leí algo sobre ese libro, puede ser?


Joxín, acertado comentario el tuyo. Efectivamente, siempre contra la victima para limpiar conciencias. Qué asco!

Espía !!! dichosos los ojos. Jope, tío! siempre me pillas ja ja en septiembre? seguro? ay! (nosotros también andamos con alguna obra...sirve como disculpa??)

Pedro, mi abuelo-cebolleta preferido !!! Y yo que no recuerdo ni haber visto el barrio judío de Roma? Lo tiene?. Ay ! yo me perdí en el Trastevere, en una tarde de tormenta. Era taaaan joven ;)


Besos para todos.

Juanjo dijo...

Por desgracia, por mucho que enseñemos esta barbaridades, no aprendemos gran cosa.
Seguimos con las ganas de solucionarlo todo a tortazos, y la tentación de eliminar al adversario es demasiado golosa para los dirigentes pobres de ideas.

Un beso.

Carmen dijo...

Praga y Budapest son mis asignaturas pendientes... lo de los zapatos tiene que impresionar muchísimo. Lo bello de viajar a estos lugares es conocer previamente a fondo la historia de los lugares, así de este modo podemos imaginarnos en la sangre de sus gentes.
Besos

martina dijo...

Camille. Descubrí Praga esta primavera y sin duda el barrio judío es de los sitios más bellos de tan bella ciudad. Me impresionó su cementerio cuyas lápidas parecían cobrar vida.

PUNTIYO dijo...

Ya teníamos ganas de leerte en la blogosfera.
Bienvenida, de verdad.

delantal dijo...

Mi ciudad también tiene barrio judío, aunque lleva siglos habitado por goyim.
Shalom.

El Toro de Barro dijo...

Shalom, Camilla. Salud y agradecimiento. Hay determinadas complicidades que llegan mejor que otras a los cojones del alma. No nos hacen sentirnos mejores, pero si un poquito menos solos. Llevo demasiado tiempo acodado sobre las alambradas de Auschwitz, estudiando a los poetas que murieron en la Shoa; que tuvieron -como Celan- la suerte o el horror de sobrevivirla, y a los que, no habiéndola vividio, compartieron el espanto con las víctimas e hicieron con él literatura perdurable. El libro saldrá pronto, pero ha supuesto mucho desgaste para quien, no siendo judío, no puede agarrarse a una naturaleza superior que lo compense todo. Recibir un mensaje como el tuyo me ha hecho mucho bien. Ha sido como una lluvia fina que me lavase por dentro.
Te invito a ver una joya: lee estas cartas
http://cartasenlanoche.blogspot.com/
Y Shalom
Carlos
carlosmorales59@yahoo.es

Camille dijo...

toro de barro, gracias por la visita.
Realmente apenas sé nada de la cultura judía. La figura de Paul Celan me atrae muchísimo desde la exposición que visité dos veces de Anselm Kiefer en el Guggenheim.
He leído cosas de él, de su vida, de su infancia. De sus culpas y penas, de su suicidio. Y a todo ello llegué atraída por una gigantesca obra de Kiefer, tremenda.
Colosal.
Hecha exclusivamente para el atrio del museo.
Me impactó.
Después de eso, llegó el verano y los barrios judíos...y después de eso tu post sobre Paul Celan, a bocajarro.

Y sí, escribes maravillosamente bien. Un libro?. Lo compraremos entonces. Después de tanto esfuerzo el éxito estará asegurado. Es lo que te deseo, en serio.

Saludos