domingo, abril 22, 2007

Risotto Bianco de domingo...

La pasta y el arroz, en ocasiones, es un lujo poder comerlos solos, sin tropiezos.
Sin adornos ni florituras.
Desnudos.
En este caso en concreto no fue algo premeditado, siendo sincera, si no porque no encontré unas trompetas de la muerte con las que tenía pensado hacer el plato.
Y, como a veces, soy un poco cabezota pues si no había trompetas lo comíamos solo.
Bianco como dicen los italianos.
Un plato sencillo y humilde pero a la vez lleno de sabor y encanto.
Los ingredientes para dos personas:
130 gr de arroz arborio (Numen tiene uno muy rico)
1/2 cebolla blanca o una entera si es pequeña.
Media copa de vino blanco seco
1 ajo
2 cucharadas de aceite de oliva y un trozo de mantequilla
Caldo de pollo, con un litro sobrará un poquito.
Sal y pimienta negra recién molida
Queso parmesano rallado al momento
Otro trozo de mantequilla
Se comienza calentando el caldo de pollo en una cazuela.
Mientras, en otra cazuela, vamos pochando la cebolla y el ajo bien picaditos con las dos cucharadas de aceite y el trocito de mantequilla a fuego lento para que no cojan color. Cuando ya están blandos y casi transparentes, unos quince minutos, se sube un poco el fuego y se introduce el arroz removiendo hasta que quede transparente.
En ese momento se echa el vino blanco y se vuelve a bajar el fuego.
Se continúa removiendo y cuando el arroz haya absorbido casi por completo el vino echaremos el primer cazo de caldo que estará bien caliente. Esos pasos los realizaremos sucesivamente.
Cazo tras cazo removiendo constantemente.
El arroz va soltando su almidón y se vuelve meloso.
Cariñoso.
El proceso durará unos veinte minutos.
Se prueba y en ese momento, cuando el arroz ya está hecho, se salpimienta.
A veces no hace falta echar sal dependiendo de lo enriquecido que esté el caldo.
Se apaga el fuego.
Se echa el otro trozo de mantequilla mezclando bien y el parmesano que acabamos de rallar.
Se tapa la cazuela durante dos minutos, tiempo en el que el arroz se vuelve aún más jugoso.
Se saca una foto para este, mi blog, y hala! a comer!

1 comentario:

joanet dijo...

Viví nada menos que cuatro años en Milán, Camille. Ese risotto, sino muy parecido, lo he comido muy amenudo porque es exquisito. Si los españoles nos las damos de conocer el arroz, los italianos tienen un inigualable arte para los risottos.
Gracias por tu comentario en mi post.
En poco más de un mes, volveré.
Mientras, te doy mis más sinceras gracias.