lunes, octubre 08, 2007

Qué buena estás, Carolina...


Cuenta la leyenda que la popular Carolina fue creada hace más de medio siglo por un repostero de Bilbao para deleitar a su hija. (Sospecho que la niña en cuestión se llamaba Carolina, es un pálpito que tengo).

Una tartaleta de hojaldre con la más fina crema de merengue adornada con láminas verticales: de chocolate y de yema de huevo. Ambas crujientes. Es mi pastel favorito. Y, creo, el de muchos. El éxtasis hecho pastel.

La carolina es un pastel exquisito. Pero uno no sabe que es exclusivo de Bilbao hasta que sale de Bilbao, y eso no sucede hasta ya pasada la infancia.

Hasta entonces las carolinas llegaban en la bandeja de pasteles como una más. Camufladas. Junto al relámpago, la milhoja, el canutillo, el de merengue con la guinda encima. El borracho...
El problema era que en todas las familias había alguien que se pedía la carolina mientras los demás sufrían. En la mayoría de las ocasiones la carolina ya estaba adjudicada antes, incluso, de entrar por la puerta de la casa.
Pero uno crece comiendo carolinas. Después del médico y si te habías portado bien el premio era una carolina. Si estabas enfermo en la cama sin ir al colegio, el que te visitaba te traía una carolina. En casi todas las familias hay alguna anécdota de como alguien le había estampado en la cara una carolina a otro mientras éste pasaba su lengua por el merengue...
En mi casa todos adorábamos la carolina. Fue mi padre el primer adicto y siempre ganaba él. La saboreaba con placer y con pasión. Sólo el merengue, la tartaleta nunca se la comió. Quién le niega a un padre su pastel favorito?. Cuando había suerte y llegaban dos carolinas en la bandeja la otra era para mí, porque soy la pequeña. Ya más tarde, alguien pensó que había una manera de no sufrir y era pedir más carolinas en las bandejas de pasteles.

Y, de esa manera, llegó un día que la docena de pasteles de celebración en mi familia se convirtió en diez carolinas, una milhoja de chocolate y un relámpago de chocolate. Siempre fuimos una familia sencilla.

El merengue de la carolina se deshace en la boca y tiñe los labios. El chocolate suda al derretirse y la yema de huevo brilla. Y todo ello se amalgama al primer bocado. Se puede tocar el cielo en ese momento si se cierran los ojos.
(Todo esto lo recuerdo de memoria porque hace dos años y dos meses que no pruebo una. La última la comí el día del funeral de mi padre. Mi hermano compró una carolina para cada uno. Fue un pequeño homenaje, pero a todos se nos atragantó un poco el pastel.)

Cuando uno se hace mayor y sale de Bilbao, una de las primeras cosas que descubre es que los bollos de mantequilla, los pasteles de arroz y las carolinas no existen. Tampoco el pastel vasco, pero eso era imaginable. Cómo le explicas a alguien que no es de Bilbao a qué sabe la carolina?

Cómo desayunas un domingo especial si no hay bollo de mantequilla para mojar en el café con leche?

Y la merienda con las amigas sin un pastelito de arroz?

16 comentarios:

Carmen dijo...

Te voy a contar un secreto (a voces)... mi abuelo que era de Bilbao los domingos nos deleitaba con Carolinas, solo en una pastelería de las buenas y auténticas que quedan en Barcelona las vendían, y yo, que no soy de chocolate pues imagina... a mi lo que me va es el merengue. Mi abuela de Vitoria así es que mis raíces no andan muy lejanas a las tuyas.
Mil besos

Pedro (Glup). dijo...

Camille, oye, tú, ¿no serás mi hermana?. Es que, reina, pareces mi vecina de la casa de al lado, una prima, yo mismo. Oye, tú ¿no serás yo?.
Escribes (y muy bien) de lo mío, bueno, va, de lo nuestro.
Carolinas...me las como todas (incluida la de Mónaco).
Muy ricas las de Jáuregui (al lado de mi casa).

joxín dijo...

jajjaja, la de Mónaco te come a tí Pedro!!

Es todo un icono y hace que ahora mismo escriba mi estómago, ummmmm...

Oli dijo...

Aghhh... cómo sufro con estas entradas. ¿Y ahora, con qué calmo yo mis ganas de probarlas? ¿Con un snickers?

¿Siguen haciendo esas carolinas? ¿Siguen siendo tan auténticas, o se han industrializado como las napolitanas?


OLI I7O

Camille dijo...

Ay! Carmen, no me acordaba de lo tuyo con el chocolate. Pero entonces algo golosa sí que eres. Me alegra verte por aquí, guapa. Espero que todo vaya bien.
Besos

Pedro: Bueeeeeno pues adóptame de hermana o de prima!!
La de Mónaco ya tiene bastante con su Ernestito..las de la Suiza (también al lado de tu casa) me vuelven loca.
Gracias.


Joxín, a ti también te gustan las carolinas?

Oli, que sí, claro que las siguen haciendo. Es es pastel más clásico de aquí. Lo que no encontré fue ni una sola foto en San Google, así que casi mejor porque al verla se te hubiera hecho la boca agua.
Pero no te quejes tanto, que lo que no se pueda conseguir en NY...

DESPERTAFERRO dijo...

Camille: A medida que entro en años me estoy convirtiendo en un goloso de libro. Me has puesto los dientes largos con este joya de la repostería con nombre de antepasada mía.
De tu tierra conocía el euskal pastela y la panxineta, aunque esta última me decepcionó bastante (supongo por que era de Donosti), en cuanto al gateaux basque me sale bastante bien, casi me gusta más que el que comí cerca de "lo viejo" también en Donosti.
Tendré que pasarme por Bilbo para hacer pesquisas golosas.
Bona nit

Juanjo dijo...

Nunca he probado ningún tipo de Carolina, pero descritas así...
¿Son tan difíciles de conseguir como las entradas del Boss?
Si quieres que te haga los dientes largos sobre lo segundo, apuesto que mi compañero de habitáculo ha conseguido alguna.

Un beso.

AdR dijo...

"Todo esto lo recuerdo de memoria porque hace dos años y dos meses que no pruebo una. La última la comí el día del funeral de mi padre. Mi hermano compró una carolina para cada uno. Fue un pequeño homenaje, pero a todos se nos atragantó un poco el pastel"

¿Te das cuenta que con tu historia has elevado este párrafo a la categoría de literatura?

Besos

Camille dijo...

Despertaferro,
La pantxineta suele estar riquísima. Igual tuviste mala suerte, porque los guipúzcoanos también saben hacer pasteles. Pero es como todo, si no se acierta con la pastelería....aquí también hay algunas que es mejor ni entrar..

Lo del gateau basque he de confesar que me has pillado por completo. Lo he tenido que buscar en Google y bueeeeno qué pinta!!. He leído que es típico del País Vasco francés. Y dices que te sale bueno? pues ya estás soltando la receta!! ja ja. He visto una foto de uno relleno de cerezas que me ha dejado enamorá perdía.
Y claro, la carolina tienes que probar pero en Donosti no hay ;)

Juanjo, las carolinas no son nada difíciles de conseguir. En todas las pastelerías de Bilbao encuentras. Y sin hacer cola. Y si te piden la Visa te dan las carolinas.

Camille dijo...

adr,
Creo que me sobrevaloras...

AdR dijo...

Camille, para mí la literatura es cuando tú sientes que hay algo que no se dice detrás de una frase sencilla.

Y en ese párrafo tú escribes muchas frases sencillas que esconden muchos sentimientos.

:)

joxín dijo...

¡ Hoy me he comido una!, me he acordado de tí, jjejej, que ricaaaaa

Zorionak Jabitxu

Camille dijo...

Jo! y estaba buena? de dónde era?

Quién es Jabitxu? zorionak, sí!

alberto dijo...

Joe, busquè en google "carolina" y la primera entrada la tuya. la segunda es este enlace donde viene la foto que tu te olvidaste de poner. Un saludo. Agur.

* Ahi va el enlace:
http://pasteleriarovira.blogspot.com/2008/11/pastel-carolina.html

Tomás Ondarra dijo...

Dame un correo, y te mando la Carolina y su historia pintada.
tondarra@elpais.es

Meli Mató dijo...

Hola Carmen!!!
Resulta que soy de Bilbao y vivo en Barcelona. Necesito, necesito saber el nombre de esa pastelería. Necesito las carolinas cada fin de semana, los bollos de mantequilla. Los pasteles de arroz, los relámpagos, las milojas de chocolate blanco. Pero como se come en Bilbao!!!! Lo dulce, lo salado...porque solo en Bilbao se comen esos pintxos de tortilla tan jugosos. Aaaayyyy....me conformaré con una onza de chocolate ahora mismo