jueves, marzo 22, 2007

"También un matrimonio feliz es una catástrofe..."

El sábado estuvimos viendo en el Teatro Arriaga la obra Play Strindberg, una adaptación de la Danza macabra, de Friedrich Dürrenmatt.
Intentamos verla en el Teatro de la Abadía en Madrid, durante el puente de diciembre, pero fue imposible conseguir entradas, así que en cuanto me enteré que venían a Bilbao, en enero, compré las entradas.
Es una producción propia de La Abadía y esta es la descripción que hacen de la misma:

"Nunca habían compartido escenario: Nuria Espert, José Luis Gómez y Lluís Homar. Por fin podrán odiarse a muerte, en esta relectura del suizo Dürrenmatt de la Danza macabra de August Strindberg. “De un drama burgués nace una comedia sobre el drama burgués: Play Strindberg.”En doce asaltos, vemos a un matrimonio en vísperas de su 25º aniversario: Edgar, “autor militar desconocido en el mundo entero”, y Alice, “vieja actriz desarbolada”, reciben la visita del primo Kurt, nuevo director del lazareto de la isla donde viven. El personal de servicio los ha abandonado. Reina la miseria. Ya sólo late en los cónyuges una frialdad de proporciones grotescas, y el profundo placer de herir al otro... ya que “vengarse es divertido”, como afirma Alice.

Contamos para este proyecto con un director invitado de extraordinario talento y prestigio, Georges Lavaudant, director del parisino Théâtre de l’Odéon, de quien se ha podido ver en el Festival de Otoño 2005 La rose et la hache. En este nuevo montaje de La Abadía, se enfrenta con tres “monstruos” de la escena española"

La obra tiene una duración de hora y media, pero hay ocasiones en las que se hace pesada y opresiva. Son tres monstruos, sí. Es un duelo a tres. Una obra muy coral, a tres voces. Pero no brillan, y no creo que tenga nada que ver con los tres actores, que son soberbios, ni con la dirección. Sino en la obra en sí, que la encuentro desfasada y trasnochada. No es una obra que sobreviva al paso del tiempo y que tenga buena vejez, como pueda ser cualquiera del maestro Shakespeare o de Lorca. O quizás el fallo está en la adaptación por parte de Dürrenmatt.

Yo me esperaba más de ella, y no es que no me haya gustado, pero esperaba una adaptación más temporal, más cercana. Tal como está escenificada, en doce asaltos y un final, junto con el dinamismo en cuanto a música e imágenes proyectadas en el escenario y teniendo en cuenta que es de poca duración, debiera ser mucho más ágil de lo que es. Y ahí es donde radica el único fallo que le encuentro. El guión es pobre, lento y repetitivo. Hay escenas muy buenas que se alternan con escenas extremadamente lentas y hace perder la cadencia.

Por lo demás, fenomenal. Me alegré de ver a Nuria Espert, que tiene una vejez maravillosa y cada día está más estupenda y más guapa.